Entrevista al creador de Pokémon Go: “Intentamos cambiar el mundo de forma progresiva”

John Hanke llega a nuestra entrevista en San Francisco con un aire demasiado despreocupado para ser el consejero delegado de la empresa que este verano ha generado cientos de millones de dólares a la semana gracias a Pokémon Go.

La aplicación se convirtió rápidamente en un fenómeno, provocando estampidas de los jugadores a las “PokéParadas”, como parques, centros comerciales e incluso iglesias.

Niantic, la empresa de Hanke, ya tenía seis años de antigüedad cuando lanzó Pokémon Go. ¿Qué se siente al ser arrastrado de pronto por esta oleada de éxito tras varios años infructuosos intentando impulsar los videojuegos basados en la localización?

“Hemos remando remado durante mucho tiempo, y al fin nos hemos subido a la ola,” contesta, continuando con mi metáfora. ¿Aunque el éxito haya sido 50 veces mayor de lo esperado? “Puede que terminemos cayéndonos. Pero nos levantaremos y cogeremos la siguiente ola.”

El repentino éxito de Pokémon Go también disparó la cotización en Bolsa de Nintendo, la empresa japonesa que invirtió en Niantic y dejó que la startup utilizase su licencia. Ahora Nintendo trata de aprovechar el potencial de los teléfonos móviles, y el mes que viene lanzará una aplicación en la App Store de su famoso videojuego Super Mario.

Niantic nació como una startup de Google para analizar el uso que se podría dar a los servicios de localización en el mundo de los videojuegos y del entretenimiento.

A principios de septiembre, Sensor Tower, la compañía que hace un seguimiento de las aplicaciones, informó de que en menos de dos meses los usuarios se habían gastado más de 440 millones de dólares en Pokémon Go, una cantidad mayor a la que recauda un éxito en taquilla durante el verano. “Gran parte del éxito derivó de la locura que se desató en las redes sociales,” explica Hanke. Gracias a la realidad aumentada, los Pokémon aparecían en ubicaciones reales, desatando el pánico de algunas autoridades y habitantes de las ciudades y causando daños.

Niantic ha adoptado una actitud “proactiva” al cooperar con los alcaldes y las autoridades, y en algunos casos han reducido el número de PokéParadas. Aun así, algunos propietarios de inmuebles en Nueva Jersey y Michigan han interpuesto demandas contra la compañía.

A pesar del impacto inicial caótico del juego, Hanke insiste en que los consistorios locales pueden aprovecharlo para “dar vida” a algunos parajes naturales. “Tenemos unos parques fantásticos a los que la personas no van porque se quedan en casa viendo la tele,” añade.

Hanke se licenció en Humanidades en la Universidad de Texas, Austin. En 1989 trabajó para el Departamento de Estado en Washington DC y después en la embajada estadounidense en Birmania. Siente afecto por el país que hasta hace poco disfrutaba de menos avances tecnológicos del mundo. “Allí aprendí que se puede ser tremendamente feliz en una situación de extrema pobreza y escaso desarrollo,” recuerda.

Esta idílica visión no encaja con la vertiginosa cultura de los smartphones. Aunque Hanke opina que aplicaciones como la suya pueden ser beneficiosas para la salud de los usuarios.

Sin embargo, algunos usuarios lo encuentran más peligroso que saludable. Algunos jugadores han estrellado sus coches por perseguir Pokémon, dos se han despeñado por un acantilado y otro descubrió un cadáver. “Queremos fomentar un juego que no produzca tanta distracción,” afirma Hanke, aunque añade que la responsabilidad es del jugador.

Tanto Hanke como yo coincidimos en que Pokémon Go ha sido tan popular porque hace que sus usuarios se evadan de los problemas del mundo real.

“En realidad, creo que la situación ha empeorado con respecto a los últimos años debido a la presión y a las prisas de la tecnología,” opina. “Existen grandes avances que también tienen aspectos negativos.”

Aun así, insiste en que la solución a la sobrecarga de tecnología es más tecnología. Niantic está diseñando una aplicación de Pokémon Go para Apple Watch, con la que los jugadores podrán capturar a las criaturas desde su muñeca, sin necesidad de mirar sus teléfonos.

Siempre se ha considerado a la tecnología wearable (de vestir) el sucesor natural de los smartphones. Hasta ahora, el Apple Watch ha tenido dificultades para estar a la altura, pero Hanke aún tiene fe. “Recuerdo los smartphones anteriores al iPhone. No era una idea condenada al fracaso, simplemente no se tenían los ingredientes adecuados.”

También se muestra entusiasmado por las gafas inteligentes, como las HoloLens de Microsoft, o los auriculares que está desarrollando la startup respaldada por Google Magic Leap. “Con estas gafas o lentillas podremos interactuar con el mundo que nos rodea sin las molestias que supone utilizar el teléfono,” declara.

Apple y Facebook se han aprovechado del éxito de Pokémon Go, que ha demostrado que los consumidores quieren este tipo de “realidad aumentada”. Aunque las Google Glass se descartaron antes de lanzarlas al mercado. “Creo que se dejó caer la expectación”, afirma Hanke sobre las Google Glass.

En Silicon Valley, existe división de opiniones respecto al éxito de Pokémon Go. Slice Intelligence, que supervisa los gastos de los consumidores online, calculó en septiembre que las compras en la aplicación habían caído un 79% desde mediados de julio.

Aunque estos datos no parecen preocupar a Hanke. Hasta la fecha sólo se han incorporado 200 de las 700 variedades de Pokémon y esto incitará a millones de usuarios a reinstalar el juego.

Volviendo al impacto cultural, le pregunto si se siente responsable de los accidentes o delitos que cometen los jugadores al perseguir a un Pokémon. “Nuestra reacción a cualquier problema relacionado con el juego es plantearnos: ‘¿Qué podemos hacer para mejorar el producto?” comenta.

Hanke lamentó la tendencia de las personas a “tener fijación con las novedades tecnológicas y realmente no valorar que el problema en sí mismo es mayor y que ya existía mucho antes”.

Al contrario que la mayoría de personas de Silicon Valley, Hanke no trata de hacer historia por todos los medios, de hecho se sentiría avergonzado. “No voy a decir que hemos revolucionado el mundo, pero estamos intentando cambiarlo de forma progresiva.” Ahora las personas cuentan con otro plan para salir juntos, como una alternativa a ir al cine o a hacer deporte, añade.

Al igual que él, yo también estoy entusiasmado con el potencial de los smartwatches y de las gafas de realidad aumentada. Pero, ¿puede solucionar la tecnología los problemas que ella misma ha generado? En estos tiempos, en los que los memes virales pueden dar un vuelco a unas elecciones, al menos los Pokémon son un tipo de monstruo digital más simpático.

Fuente: http://www.expansion.com/economia-digital/2016/11/26/5839e33ce5fdeab10a8b4655.html

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