Pokémon Go, la pesadilla que ha transformado la nube de Google

A principios del mes de julio Niantic, una empresa de software creada en el seno de la todopoderosa Google, lanzó al mercado su segundo título de realidad aumentada para teléfonos móviles, Pokémon Go. El resto, como suele decirse, es historia. O mejor dicho, histeria.

El título se convirtió, de la noche a la mañana, en un fenómeno global de proporciones nunca antes vistas. Durante los meses de verano millones de jugadores recorrieron parques y calles a lo largo y ancho del planeta cazando con sus teléfonos estos pequeños monstruos virtuales y haciéndolos competir entre sí.

Las primeras “víctimas” de tanta locura fueron los propios servidores de Niantic, alojados en los centros de datos de Google. Durante la fase de diseño del juego los desarrolladores habían tratado de estimar la carga que su infraestructura tendría que soportar, el tráfico de datos y la potencia que sería necesaria para permitir a los jugadores usar al aplicación y sincronizar sus cuentas. Por seguridad, y preparándose para el peor caso posible, Niantic contrató cinco veces más caudal y capacidad de proceso de lo previsto.

No sirvió de mucho. Estas estimaciones quedaron pulverizadas en los primeros 15 minutos de vida de la aplicación y al final Niantic tuvo que hacer frente a un tráfico 50 veces superior al pronosticado inicialmente.

Para los jugadores esto se tradujo en problemas constantes dentro de la app durante las primeras semanas. En ocasiones ese Pokémon cazado desaparecía misteriosamente o el juego se quedaba colgado nada más entrar a uno de los gimnasios, por ejemplo.

Detrás del telón, sin embargo, los problemas sirvieron para acelerar el despliegue de Google Customer Reliability Engineering (CRE), un servicio que Google comenzará a ofrecer en breve a grandes empresas que usen sus servicios en la nube y que incluye el desplazamiento de un equipo de ingenieros para tratar de resolver, dentro de las propias compañías, cualquier problema de optimización en el código o la infraestructura de servidores.

Google CRE formará parte de un conjunto de productos que hasta hace poco estaban desperdigados por el catálogo de la empresa en diferentes divisiones pero que a partir de ahora quedan aglutinados bajo una única marca, Google Cloud, y bajo la responsabilidad de una única persona, Diane Green, fundadora de la empresa VMWare y contratada por Google hace un año para redirigir los esfuerzos de la división de servicios en la nube.

Este cambio de nombre tendrá efectos también en algunos de los servicios asociados que Google ofrece a empresas. Google Apps for Work (los servicios de correo corporativo, gestión de documentos, almacenamiento y calendario), por ejemplo, pasará a conocerse a partir de ahora como G Suite.

Este cambio de imagen y organización permitirán a Google competir de forma más directa con Amazon, IBM y Microsoft, sus principales rivales en el sector.

Amazon es, de momento, la empresa líder en este mercado. Su servicio AWS acapara el 31% del negocio mundial de infraestructura de datos, según datos de la consultora Synergy Research, frente al 11% de Microsoft y el 8 % de IBM.

Google, mientras, se tiene que conformar con un 5% del mercado, aunque es la compañía que más está creciendo. En marzo de este año la compañía consiguió convencer a Apple para mover parte de la infraestructura de iCloud a sus servidores.

Fuente: http://www.elmundo.es/tecnologia/2016/09/30/57ee241de5fdea74208b4599.html

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